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miércoles, 31 de enero de 2007

Die 100 Besten Schriften (soy un clásico)

Un equipo de diseñadores gráficos alemanes ha seleccionado los cien tipos de letras más hermosos.

Ayer les eché un vistazo y tengo que reafirmarme en lo que ya sabía: soy un clásico. Qué le vamos a hacer. Sigo prefiriendo los garamonds, bodonis, baskervilles a las innovaciones, aunque reconozco que entre ellas hay algunas muy interesantes como, por ejemplo, el Cézanne.

A ver qué os parece.

Por cierto, ¿dónde están los creados por William Morris o nuestro Ibarra, ejemplo -éste- de elegancia, simplicidad y pulcritud?



miércoles, 24 de enero de 2007

Seamos sinceros...

... buena parte de la prosa de la segunda mitad del siglo XV es un pestiñazo, a causa de su latinismo y del recurso abusivo a las auctoritates.

Sin embargo, en ocasiones, encuentras una obra -habitualmente menor- que se sale de la norma. Así ocurre, por ejemplo, con el Ceremonial de príncipes o con el Tratado de amor atribuido a Juan de Mena.

La verdad es que no lo recordaba tan divertido. Bueno, igual exagero un poco. El caso es que me reí. Me hizo gracia ver cómo pasaba de las clases de amor menos jugosas (amistad, dilectión, amor lícito o conyugal) y casi tirarse encima del que le importaba y que denomina primero no líçito e insano y después bien querer.

Eso sí, antes de comenzar su discurso hace una adevertencia que es toda una invitación a seguir la lectura:

Por ende, vosotras madres, fuid lexos de aquí con vuestras guardadas fijas; vosotras matronas, con vuestras sobrinas e clientas; vosotras amas, con vuestras criadas. Non den orejas a mis dichos las vírgines dedicadas a Vesta nin me sea dada fe en esta parte a lo que diré (...).

jueves, 18 de enero de 2007

Ceremonial de príncipes

Desde hace unos días estoy leyendo diferentes tratados de Diego de Valera, a pesar de que su prosa -trufada de citas- se hace a veces difícilmente digerible, por no decir indigesta.

No ocurre esto con la obrilla que da título a la entrada.

Dirigido a don Juan Pacheco, marqués de Villena, trata sobre la jerarquía de los títulos nobiliarios. Valera se comporta aquí como un magister: sabe que sobre el tema nada, o casi nada, se ha escrito en España y que su experiencia (una de las fuentes en las que fundará sus argumentos: a veces deporné como testigo de vista de aquello que en diversas partes del mundo vi en el caso presente guardarse) lo coloca en una situación ventajosa con respecto a sus receptores. Libre de la rémora de las auctoritates, su escritura se agiliza y convierte la obra en un tratadito delicioso. Os lo recomiendo. Por desgracia, las ediciones que conozco son raras o de lectura fatigosa por el formato:
  1. La de la Biblioteca de Autores Españoles (Prosistas castellanos del siglo XV (I). Edición y estudio preliminar de Mario Penna. Madrid, Atlas, 1959), que es la que estoy usando, y
  2. la digitalizada por la Biblioteca Saavedra Fajardo.

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