martes, 29 de abril de 2008

Leer en el móvil (7): Veneris tribunal

Publicada en 1537 (Veneris tribunal. Ludouico Scriua cauallero valenciano. Impressa enla nobilissima ciudad de Venecia : per Aurelio Pincio Veneciano publico impressor, alos doze dias del mes de April 1537), de su autor sabemos poco:
  • Caballero valenciano,
  • estudiante de Derecho en la Universidad de Padua,
  • Rohland de Langbehn sugiere que hay rasgos de idioma en la obra que hacen sospechar un contacto muy prolongado con el italiano como lengua secundaria.

Veneris tribunal se inscribe en el último período de la novelística sentimental y en ella confluyen -además de los elementos propios de este universo- motivos celestinescos, cancioneriles, egloguísticos e italianos.

Su lectura se ve dificultada por una sintaxis enrevesada (Antonio Cortijo Ocaña, La evolución genérica de la ficción sentimental, p. 256) -llena de cultismos, italianismos, juegos de palabras, períodos trimembres-, fruto de la degeneración de la prosa humanista latinizante española (Antonio Cortijo Ocaña, La evolución genérica de la ficción sentimental, p. 256).

La acción se desarrolla en la Italia de 1529, año de la coronación como Emperador de Carlos V. El protagonista, tras haber intentado suicidarse por un amor no correspondido, charla con dos jóvenes amigos sobre qué es más deleitoso si contemplar a la persona amada o pensar en ella. Tras esta conversación, se queda dormido y sueña que se encuentra en un agradable sendero que lo conduce hasta una llanura. Allí hay un edificio con tres torres: una para los cristianos, otra para los mahometanos y otra para los gentiles. Evidentemente, entra en la primera y llega hasta el tribunal de Venus. Dos hombres (uno joven y otro anciano) acuden ante él para que la diosa dirima la cuestión básica del libro (primacía en el amor del ver o del pensar). Como abogadas ejercen una hija y una madre. Tras varias exposiciones y réplicas, que siguen los usos jurídicos de la época, Venus sentencia a favor de la visión.

Por fin, el autor se despierta y decide escribir lo soñado.

La obra termina con unas consoladoras oraciones que dexé de poner en su principio, que son parte de los discursos de los jóvenes amigos del protagonista.


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