domingo, 27 de mayo de 2007

Libro del Cavallero Zifar

Junto con la General Estoria y el Libro de Alexandre, ésta es una de las obras medievales que más me fascina.

Como muchos otros textos del medievo, El Libro del Cavallero Zifar se escribe y reescribe a lo largo de varios siglos:

  1. Se comienza a finales del XIII.
  2. Se termina ya entrado el XIV.
  3. Los dos manuscritos en que nos ha llegado (1) pertenecen al XV.
  4. En 1512 lo imprime Jacobo Cromberger en Sevilla.

Si ya en el siglo XVI el estilo parecía rancioso, ¿qué podríamos decir hoy sobre él?

Y, sin embargo, ahí está como ejemplo de que, aunque la razón de ser del texto (2) y la ideología (3) eran prácticamente las mismas, los gustos del auditorio y, por lo tanto la forma de contar, han cambiado.

Así, si la primera historia (la de Zifar, propiamente dicha) narra la recuperación y el acrecentamiento de un linaje (un poco al estilo del Cantar de Mío Cid o del Libro de Apolonio) y está plagada de acontecimientos maravillosos de carácter cristiano, sententiae, castigos y exempla; la segunda (Los fechos de Roboán) -aun contando en esencia algo parecido- es ya un libro de caballerías en el que se introduce mirabilia paganos y elementos artúricos.

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(1) El 11309 de la BN de Madrid y el bellísimo ESP 36 de la BN de París, copiado para Enrique IV, como se deduce del escudo de armas del folio 1r (imagen que acompaña al post).

(2) La justificación de un linaje y la afirmación de la autoridad real frente a la nobleza levantisca (no olvidemos que Sancho IV alcanza el trono rebelándose contra lo dispuesto por su padre, Alfonso X, con el apoyo de la aristocracia).

(3) Verdadero compendio molinista que podríamos resumir en dos ideas: confianza absoluta en Dios y fidelidad al monarca.

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