domingo, 25 de febrero de 2007

Sobre la poesía del siglo XV

Hoy os dejo una cita. Dura (y larga), pero no por ello menos cierta:

El siglo XV constituye uno de los periodos más desconocidos y fascinantes de la historia literaria española. Mientras el XVI se halla engalanado por los garcilasos de la vega, los san juanes de la cruz, los fray luises y las santa teresas; y el XVII se impone con los lopes, los góngoras y los quevedos, el XV se nos presenta como un páramo literario, como una especie de agujero negro en el que pocas cosas suceden. Por supuesto, como nos enseñan los especialistas en astro-física, el vacío nunca puede darse por completo. Existen tres excepciones: el Laberinto de Fortuna a mitad de siglo (demasiado extenso, demasiado farragoso y grandielocuente, en pocas palabras, un plomo); el Marqués de Santillana y sus fallidos sonetos; y las respetadas Coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique. Pero cuando cesamos de mirar la literatura a vuelo de pájaro y nos detenemos a analizar lo que se produjo durante esa centuria, de inmediato nos percatamos de que el periodo que va desde Imperial hasta el hijo de Rodrigo Manrique constituye una de las etapas más prolíficas de la poesía española. Estudiosos como Keith Whinnom y Alan Deyermond calculan la existencia de más de 700 poetas entre 1370 y el siglo XVI (...). Por su parte, el Indice de autores de El Cancionero del siglo XV de Brian Dutton (...) consigna alrededor de 640 versificadores.


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